Qué mas podria querer, me pregunto a mi mismo, excepto, posiblemente, más conocimiento?.
Conozco la historia reciente -que prácticamente todos y cada uno recordamos- y cómo las guerras corporativas terminaron, estableciendo asi las Seis Grandes: ENERGIA, TRANSPORTE, ALIMENTACION, HOGAR, SERVICIOS y LUJO. A veces me olvido quien dirige que -por ejemplo, ahora que las universidades son dirigidas por las Seis Grandes (y dotan de un sistema de cantera al Roller Ball Asesino), cual de ellas dirige las universidades?. SERVICIOS o LUJO?. Musica es una de nuestras mayores industrias, pero no puedo recordar quien la administra. La investigación de narcóticos esta ahora bajo ALIMENTACION, eso lo sé, aunque antes solía estar en LUJO.
De todos modos, creo que voy a preguntarle al Sr.Bartholemew sobre el conocimiento. Es un hombre con una visión grande del mundo, con valores, con memoria. Mi equipo se lanza al vacío, mientras que el suyo atrapa los rayos del sol, aprovecha el mar, encuentra nuevas aleaciones, y eso sera solo una parte de cosas mas serias.
El partido en Ciudad de México tiene un nuevo giro: se ha cambiado la forma de la bola.
Cletus ni siquiera me aviso -tal vez no podía- pero aquí estamos jugando con una pelota no muy redonda, su centro de gravedad alterado, por lo que rebota en la pista de forma irregular.
Esto es bastante malo para mi juego, porque los motoristas son cada vez mas listos, y durante años, con mi reputación establecida, los motoristas siempre han tratado de sacarme del partido al principio del juego. Por ello en el inicio del juego tengo cuidado e intento estar fuerte, y siempre me suelo aprovechar de alguno de ellos -incluso desde que pusieron los escudos en las motos para que no pudieramos agarrar el manillar. Sin embargo, estos hijos de puta saben que me estoy haciendo viejo -como en las páginas de deportes se dice de mí- y no dejan de golpearme los patinadores y corredores durante el mayor tiempo posible antes de enviar a los motoristas tras de mí. “Noquead a Jonathan E”, dicen, “y habreis derrotado a Houston”, y eso podria ser cierto, pero no lo han conseguido todavia.
Los aficionados aquí, en su mayoria trabajadores de baja clase de ALIMENTACION, hierven mientras me las arreglo para mantenerme frio de mente -la bola deforme, zigzagueando con rapidos bandazos, a veces hace saltar a algunos fuera de la pista, golpeando a casi todo el equipo rival. Finalmente, algunos de nosotros cogimos a su último corredor/bateador y lo molemos a palos, por lo que: ningún corredor, ningun punto. Los trabajadores de ALIMENTACION abandonaban mudos el estadio, mientras que nosotros anotabamos una fantasía de puntos sin oposición. El resultado: 37-4. Me siento muy bien, como la velocidad bruta, pero, esta claro, que esa bola alargada y deforme es una preocupación.
Mackie se ha ido -su boca ya no tiene forma de 0 en mi casa o rancho- y en su lugar está la nueva, Daphne. Mi Daphne es alta e inglesa y las fotos le gustan -siempre quiere posar para mí. A veces sacamos nuestras cajas de fotos antiguas (la mía con fotos como jugador, en su mayoría, y la de ella como modelo) y nos fijamos en nosotros mismos.
“Mira los músculos de tu espalda!”. Daphne dice con asombro cuando estudia una foto mia en una playa de California -y hace como si nunca antes la hubiera visto.
Después de las fotos, me paseo más allá del jardín. Las olas de hierba marron de los campos me recuerdan a Ella, mi única esposa, y su largo y suave cabello que hacia una tienda de campaña sobre mi cara cuando nos besabamos.
Doy clases en un campo de novatos patrocinado por ENERGIA y les digo que no pueden comprender nada hasta que estén en la pista.
Mi charla esta noche se dedica a cómo detener a un motorista que quiere hacerte caer. “Puedes lanzar tu hombro derecho sobre su escudo”, les digo. “Eres tú o él”.
Los chicos me miran como si estuviera loco.
“O podeis golpear la cubierta, cubriros, agarrar fuerte, y dejar que el hijo de puta de la vuelta sobre tu cuerpo”. Sigo adelante, haciendo mi mejor esfuerzo para no reírme. “O podeis amagar, eludir cuesta arriba, y darle patadas fuera de la pista -que requiere un poco de práctica y tiempo”.
Ninguno de ellos sabe qué decir. Estamos sentados en la hierba, la pista iluminada, las gradas vacías, y sus rostros están llenos de asombro estúpido. “O si un motorista llega a vosotros con buena velocidad y enfilado”, continuo, “dejad atras al bastardo -incluso si él lleva a un corredor. Ese corredor, recordad, tiene que desmontar y agarrar una de esas extrañas bolas nuevas, que no es fácil- y cogela tu”.
Los novatos mantienen una mirada estudiosa en sus caras cuando un motorista se me lanza en un momento de demostracion.
Velocidad bruta. Salto a un lado, esquivo el escudo, agarro del brazo y separo al bastardo de su máquina en un solo movimiento. La moto patina. El hombro del motorista esta dislocado.
“Oh sí”, le digo, volviendo sobre mis pies. “Me había olvidado de este movimiento”.
***Por William Harrison (Esquire). Cuento corto en el que se baso la pelicula “Rollerball” (1975).





























