“Sólo unas pocas de nosotras han estado alguna vez aquí, pero tu y yo vamos a ir más lejos”. Raquella no era una persona charlatana, y mantenia sus emociones estrechamente controladas. Pero se sentía entusiasmada y optimista al introducir a otra persona en el mayor secreto de la Hermandad. Un nuevo aliado. Era la única manera en que la Hermandad podría sobrevivir.
Se detuvieron ante la abertura de una cueva entre bloques de cantos en la parte superior de la meseta, muy por encima de la fértil selva. Un par de Hechiceras guardaban la entrada. Asintieron ante la Reverenda Madre, y les permitieron pasar.
“La recopilacion del programa de reproducción es tal vez el más grande trabajo de la Hermandad”, dijo Raquella. “Con una base de datos tan enorme de registros geneticos humanos, podemos planificar y extrapolar el futuro de nuestra raza… tal vez incluso guiarlo”.
Valya asintió solemnemente. “He oído a otras Hermanas que dicen que es uno de los mayores archivos de datos que se haya reunido jamas, pero nunca entendí la forma en que podría manejarse tanta información. Cómo se reune todo y se hacen proyecciones?”. Raquella decidió ser críptica, por ahora. “Nosotras somos la Hermandad“.
Dentro de las cuevas altas, accedieron a dos grandes cámaras con mesas de madera y escritorios; las mujeres se afanaban, organizando datos en tiras de papel continuo, compilando y reuniendo inmensos mapas de ADN, que despues se reducirian en casi microscópicos textos para archivarlos.
“Cuatro de nuestras Hermanas han completado su formación Mentat con Gilbertus Albans“, dijo Raquella. “Pero a pesar de sus habilidades mentales avanzadas, el proyecto es abrumador”.
Valya luchaba por el control de su asombro. “Tal inmensidad de los datos junta aquí… “. Sus ojos brillaban, bebían de la nueva información con fascinación. Sentía un gran honor y orgullo de ser admitida en el círculo íntimo de la Reverenda Madre. “Sé que más mujeres de nuestra orden estan formandose en Lampadas, pero este proyecto requeriría un ejército de Hermanas Mentats. Son registros de ADN de millones y millones de personas en miles de planetas”.
Al pasar por los mas profundos de los túneles restringidos, una venerable Hermana surgió de un archivo. Llevaba una túnica blanca de Hechicera. Saludó a las dos visitantes. “Madre, es esta la nueva recluta que me has traido?”. Raquella asintió con la cabeza. “La Hermana Valya ha destacado en sus estudios y ha demostrado su dedicación ayudando a Karee Marques en la investigación farmacéutica”. Adelanto a la joven. “Valya, la Hermana Sabra Hublein fue uno de los arquitectos originales de la base de datos del programa de reproducción durante la plaga, mucho antes de que yo misma llegara a Rossak”.
“El programa de reproduccion debe mantenerse”, le dijo la anciana. “Y ser vigilado”. “Pero… Yo no soy un Mentat”, dijo Valya.
Sabra las llevo a un túnel vacío y miró por encima del hombro, asegurandose de que no las seguian. “Hay otras maneras de ayudarnos, Hermana Valya”.
Se detuvieron cerca de una curva en el pasillo, y Raquella se puso frente al muro de piedra blanco. Miró a la mujer más joven. “Tienes miedo a lo desconocido?”.
Valya puso una pequeña sonrisa. “La gente siempre tiene miedo a lo desconocido, si hay verdad en éllo. Pero puedo enfrentarme a mis temores”.
“Bien. Ahora ven conmigo y recorre un territorio que esta en gran parte inexplorado”.
Valya parecía inquieta. “Quereis que sea la próxima voluntaria en probar una nueva droga para la transformacion?. Reverenda Madre, no me creo que este lista para ello”.
“No, esto es algo completamente diferente, aunque no menos importante. Yo soy vieja, hija. Eso me hace más cínica, pero he aprendido a confiar en mis instintos. Te he observado con cuidado, visto tu trabajo con Karee Marques y quiero que formes parte de este plan”.
Valya no parecía temerosa, y se quedó con las preguntas para sí misma. Bien, penso Raquella.
“Toma una respiración profunda y calmate, hija. Estas a punto de conocer los secretos mejor guardados de la Hermandad. Muy pocos en la orden han visto esto”.
Tomandola de la mano, Raquella la atrajo hacia lo que parecía una pared sólida. Sabra dio un paso adelante al lado de Valya, y pasaron completamente a través de la roca -un holograma- entrando en una nueva cámara.
Las tres estaban de pie en una pequeña antesala. Parpadeando en la luz brillante, Valya tuvo dificultades para ocultar su sorpresa, usando su entrenamiento para mantener la compostura.
“Por aqui”. La Reverenda Madre las condujo a una gran gruta, muy iluminada, y los ojos se le agrandaron a Valya por todo lo que le abarcaba la vista.
La cámara estaba llena de zumbidos y chasquidos de máquinas, constelaciones de luces electronicas -servidores de las prohibidas maquinas se acumulaban hasta lo mas alto de las paredes de piedra curvada. Escaleras de caracol y rampas de madera conectaban todo. Un pequeño número de Hechiceras de túnicas blancas se movian apresuradas, y los ruidos de las máquinas latían en el aire.
Valya tartamudeó: “Es esto…, Es esto…?”. Ella no era capaz de expresarlo, y entonces exclamó: “Máquinas pensantes!!“.
“Como tu misma lo has dicho”, le explicó Raquella, “ningún ser humano, ni siquiera con formación Mentat, puede almacenar todos los datos que las mujeres de Rossak han recopilado a lo largo de generaciones. Las Hechiceras han utilizado estas máquinas en secreto durante muchas generaciones, y algunas de nuestras mujeres de mayor confianza están capacitadas para su mantenimiento y que sigan en servicio”.
“Pero… Por qué?”.
“La única manera de mantener tan enorme cantidad de datos, y realizar los ajustes necesarios en las proyecciones geneticas para descendencias sucesivas, es con ayuda de maquinas -que están estrictamente prohibidas-. Ahora ves por qué tenemos que mantener estas máquinas en secreto”.
Raquella estudio cuidadosamente a Valya, notando la cálculada expresión de su mirada, que se movia alrededor de la cámara. Parecía abrumada, pero intrigada, no horrificada.
“Tienes mucho que aprender”, dijo Sabra. “Durante años hemos estudiado el programa de reproduccion, y tememos que las autenticas Sacerdotisas desaparezcan. Pocas de nosotras quedan, y tenemos poco tiempo. Esta puede ser la única forma para entender lo que está pasando”.
“Y encontrar alternativas”, dijo Raquella. “Asi como la creación de nuevas Reverendas Madres”. Tuvo cuidado de no dejar que la desesperación o su esperanza en ella, se le notaran en la voz.
Una de las Hechiceras trabajadoras habló brevemente con Sabra sobre un asunto del programa, y volvio a su trabajo tras echarle a Valya una mirada curiosa breve. “La Hermana Esther-Cano es nuestra Sacerdotisa mas joven de sangre pura”, dijo Raquella, “apenas treinta años de edad. La siguiente mas joven, sin embargo, es más de diez años mayor. Las características telepaticas de las Hechiceras ocurren ya sólo en raras ocasiones entre las hijas de los nativos”.
Sabra continuó: “El programa de reproduccion de la Escuela incluye información de personas en miles de planetas. Nuestra base de datos es enorme, y el objetivo -como ya sabes- es la superacion de la humanidad a través de la mejora personal y la reproduccion selectiva. Con las maquinas, podemos modelar interacciones de ADN y ampliar el programa de reproduccion en un numero de posibilidades casi infinito de de líneas de sangre”.
El temor automatico de Valya había sido sustituido por un interés más intenso. Miró alrededor de la cámara y dijo en un tono práctico: “Si los Butlerianos encontraran alguna vez este lugar, arrasarian la Escuela y matarian hasta la ultima Hermana”.
“Sí, lo harian”, dijo Raquella. “Y ahora entiendes la gran confianza que hemos depositado en ti”.
“Sisterhood of Dune”, de Brian Herbert y Kevin J. Anderson.






























Buena escena y el blog de cazador-buscador de arriba posee una ilustracione smuy, muy interesantes.