Las Cronicas: “El primer cosmonauta de la Historia”

Hijos míos, no penséis que en el Mundo Antiguo las cosas eran sólo en plan ballesta, tapiz, pólvora…la tecnología estaba mucho más avanzada de lo que pensáis, y se realizaron grandes hazañas…leed, leed…

Los del grupo éramos grandes amigos de Zósimo IV de Oon, un rey rechoncho y simpaticón, as del póker y de la cítara. Un día, habiendo sido convidados por él, estábamos de ágape en su palacio, cuando nos reveló un proyecto ultrasecreto para elevar a su país como primera potencia mundial.

- Chavalotes, mi ingeniero Cosme y mi alquimista Remigia han elaborado un artefacto para volar por el cielo; venid conmigo al patio de armas, que os lo enseño…

Tras la carcajada de rigor, fruto de nuestra incredulidad, seguimos a nuestro monarca favorito y a su ingeniero. En efecto, en pleno patio había una ingente cantidad de cajas de polvo de trueno (pólvora), y sobre ellas, una estructura de madera con una especie de torreón de metal, coronado por un pináculo de porcelana basta.

 

Todos nos rascamos la cabeza a la vez, pensando “¿Y pa qué coño vale esto?”, abriendo Segis el turno de preguntas:

- Oiga, ¿y pa qué piensa usted usar este armatoste?

- Pa poder explorar los astros, fardar delante de nuestros enemigos y poder espiar impunemente sus movimientos.

- ¿Y eso de CCCP escrito en la porcelana? – inquirió Evaristo-.

- Nuestro grito de guerra, antes de entrar en combate: Cojones, Cabeza, Corazón y P´alante.

- ¿Y esos sacos de trigo y odres de agua? – dije yo-.

- Para el tripulante.

- ¿Va a ir esto tripulado? ¿Y quién está lo bastante mal de la azotea como para osar meterse ahí? – exclamó Satur-.

- Nuestro valiente capitán de la guardia: Yuri Gregorio. No obstante, está todo a medio acabar, así que aún tardaremos un tiempo en probarlo…por cierto, y ya que hablamos del tema: ¿podríais alguno de vosotros echarme una mano con unas cosillas?

- Claro, hombre – dijimos Lucinio y yo al unísono-; ¿qué quiere usted que hagamos?

- ¿Podéis cortar unas cuerdas de agarre que ya no sirven, y clavar unas escarpias para fijar las planchas de metal del cohete?

- Por supuesto.

- Pues hale: coged esa hoz y ese martillo y a currar se ha dicho.

En plena faena, discutíamos Lucinio y yo si el asunto éste era viable. Mi amigo enano era más escéptico que yo:

- ¿Pero tú te crees una palabra de esto? Creo que los tornillos que faltan se han caído de la cabeza de Zósimo.

- ¿Y si funciona, Luci? ¡Pasaríamos a la historia como colaboradores del primer vuelo espacial!

- No me lo creo, chaval…¡Urano! – gritó Lucinio a mi caballo parlante, que estaba fumando cual chimenea-, ¡pásame ese saco con clavos del 15!

Mi jamelgo, más vago que la chaqueta de un guardia, se mosqueó al ver que le interrumpían el relax pa currar:

- Ya va, ya va…¡Ni echarse un piti tranquilo puede uno!

Lucinio, todo buen talante y mano izquierda, entró al trapo:

- ¡Deja de quejarte, coño! ¡Y dame los clavos ya!

- ¿A que te arreo una coz por borde?

- ¡Vete al cuerno, jodío, y dame eso de una vez, penco pulgoso!

- ¡Que te la cargas, mitad de cuarto! ¡Que te la cargas!

- ¿A que te calzo un guantazo, tonto´lhaba?

Y se armó, claro; Lucinio se bajó de la plataforma, se remangó el brazo derecho y le arreó un puñetazo a Urano en el hocico; el pitillo salió volando y fue a caer sobre las cajas de pólvora. Mi caballo respondió al enano con una brutal coz, que incrustó a Lucinio dentro del cohete. Naturalmente, el cigarrillo prendió las cajas, y una serie de explosiones se sucedieron, poniendo al castillo en alerta roja. El pobre Zósimo se tiraba de los pelos:

- ¿Pero qué habéis hecho, cabrones?

Y la gran traca final puso al cohete en órbita, con Lucinio dentro; todos nos quedamos boquiabiertos y maravillados ante el primer vuelo orbital de la historia. Claro que Cosme, el ingeniero, perseguía a un acojonado Urano, espadón en mano, por todo el patio:

- ¡Ven aquí, hijo de la gran p***, que te voy a dar pa´l pelo! ¡Mi labor de más de 4 años al carajo!

Y el pobre Lucinio, aterrorizado, dentro de la cápsula, chillando:

- ¡Uranoooooo! ¡Te matooooo! ¡Uranooooo!

Y así fue el inicio de la carrera espacial en el Mundo Antiguo. Por cierto: 12 días después, unos alpinistas hallaron el cohete, con Lucinio en hibernación en su interior, en la cumbre del Pico Clarete, en Obela. Así que ya sabéis: que no os coman el tarro con lo de la Guerra Fría y la pugna EEUU – URSS. Hasta otra, Fot Aël S.

Una Respuesta a Las Cronicas: “El primer cosmonauta de la Historia”

  1. SIN NINGUNA DUDA, UNA DE MIS CRONICAS FAVORITAS…¡¡URAAAANOOOOOO!. BUENISIMA…:)))

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s